27 octubre, 2021

Bastián Bodenhöfer reveló dura infancia: sufrió abusos escolares

El actor habló de la complicada infancia que vivió en Francia, donde el sistema escolar era bastante violento.


Bastián Bodenhofer (1)
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Una dura infancia reveló haber vivido Bastián Bodenhöfer la noche de este martes cuando fue invitado al programa Los 5 Mandamientos, animador por Martín Cárcamo.

El actor de 60 años, contó que gracias a que su mamá ganó una beca fueron a vivir a Francia. País en el que vivió desde los 8 años, y tuvo duros momentos producto del modelo educacional de la época.

«Me puso en una escuelita en el primer barrio donde vivimos en París. Esto era en plena enseñanza victoriana, que existía aún en Francia. El primer día estábamos en el recreo antes de volver a clases, yo me sentía perdido, no hablaba francés, y me hice altiro amigo de un hijo de portugueses”, comenzó a relatar Bastián Bodenhöfer

Y continuó: “Entonces mientras subíamos a clases nos tomamos la mano para apoyarnos el uno con el otro. Entramos y el profesor nos dice ‘Es absolutamente imposible, no pueden tomarse de la mano’”.

“Y andaba con un estuche como de flauta, lo abre y eran tres varillas. ‘Elige una varilla’, me dice, había una más delgadita, una mediana y una gruesa. Yo elijo la delgadita, y los compañeros se ríen. ‘Pon las manos así’, me dijo, y ¡paf, paf, paf! a mi compañero también. Las torturas en esa época eran impresionantes”, contó sobre los golpes recibidos por el docente.

“Le dije a mi mamá y me cambió de colegio, me puso en otro… pero era peor. Te agarraban de las patillas y te levantaban, y tenían unas reglas metálicas y te pegaban en los dedos, o sino había que arrodillarse con los pantalones arremangados sobre la regla contra la pared. Eran torturas”, relató Bastián Bodenhöfer

Cambió el sistema pero siguieron los maltratos

Hasta el 72, cuando cambió el sistema educacional, me habían cambiado a 5 colegios, mi mamá iba a hablar con los directores y ellos asombrados ‘Qué extraña es usted, señora. A nosotros las madres nos piden que castiguemos a sus hijos’”, recordó sobre su infancia en el país europeo.

En 1972 se vivió un cambio en el sistema educacional francés que revirtió el foco de la violencia pero no mejoró el panorama: “Fue una venganza tremenda a nivel nacional. Los cabros más matones esperaban a los profesores que el año pasado castigaban, y les sacaban la cresta”, dijo.

“Yo tenía otras tácticas, estaba en un grupo menos violento. Recolectábamos mojones de perro, porque París era en esa época la ciudad de los perros, y antes que llegara el profesor embadurnábamos su escritorio con caca de perro, entonces él llegaba y no podía hacer la clase”, explicó Bastián Bodenhöfer.

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