9 abril, 2020

¿Afecto o comida? Estudio revela la razón por la que tu perro te quiere realmente

Un neurocientífico de la Universidad Emory, en Atlanta, realizó una investigación centrada en el cerebro de los perros.


El doctor Goergy Berns, un neurocientífico de la Universidad Emory, en Atlanta, se ha dedicado por años a investigar el comportamiento de los perros. Uno de sus estudios tuvo con fin saber si es realmente amistad lo que siente un can por su dueño, o si por el contrario, no es más que una manera de asegurar su comida.

En una entrevista realizada por el New York Times, Berns dijo que después de haber perdido a su perro, decidió indagar si su relación con él había sido de amor recíproco o si su mascota solo le había dado cariño y compañía a cambio de comida y paseos por el parque.

Para llevar a cabo esta investigación, el científico sometió a los perros de estudio a una resonancia magnética, lo que supuso un gran desafío, ya que debían mantenerse quietos durante un buen tiempo. Para esto recurrió a la ayuda de un entrenador de perros y construyó un simulador en su sótano.

Una vez instalado, trabajó con el perro de su familia para que este se aclimatase al ruido y aprendiese a subir las escaleras que lo separaban de la máquina y una vez dentro, se reclinase en un reposacabezas y permaneciese inmóvil durante largos periodos de tiempo. Después, hicieron los mismo con 90 perros, consigna El Confidencial. 

Tras las pruebas con el simulador, el científico se puso en marcha para escanear los cerebros de estos 90 animales. «Hicimos un experimento en el que dimos perritos calientes unas veces y otras los alabábamos. Cuando comparamos sus reacciones y analizamos el funcionamiento de su cerebro, vimos que la mayoría de los perros respondía igual a los elogios que la comida», reveló el experto.

«Ahora, alrededor del 20% tuvo una respuesta más efusiva ante los elogios que ante la comida», agregó Burns, para explicar que esto fue lo que les hizo concluir que la gran mayoría de los perros aman a sus dueños por sus gestos de afecto tanto o más que por la comida.

El científico también concluyó que los perros no solo identifican la cara de los humanos como un elemento importante de estos, sino que ya nacen con predisposición de centrarse en ellas, pues una parte de su cerebro se dedica al proceso de este tipo de información.

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