11 Feb, 2024. 10:03 hrs

Maite Alberdi es la primera directora chilena en ganar el Goya a Mejor Película Iberoamericana

La directora hizo historia con el largometraje “La memoria infinita”, triunfando en la 38° edición de los premios Goya en España.


Maite Alberdi
Getty Images

El largometraje «La memoria infinita», de la directora chilena Maite Alberdi, triunfó en la pasada premiación de los Goya 2024. La película chilena destaca nuevamente en su camino a los Oscar 2024.

Si bien la cineasta fue nominada en dos ocasiones previas, con ‘La Once’ (2016) y ‘El Agente Topo’ (2021), fue el pasado 10 de febrero que finalmente logró el triunfo con ‘La memoria infinita’. 

El largometraje documental, cuenta la historia de amor entre Augusto Góngora y Paulina Urrutia. Un periodista que se destacó por mostrar de forma notable la realidad en chile incluso durante la dictadura pinochetista. Y una reconocida actriz que llegó a ser ministra de Cultura durante una de las gestiones de la presidenta Michelle Bachelet.

Lo que llevó al triunfo a esta maravillosa obra, fue la manera en que Alberdi mostró el desolador proceso que vivieron Góngora y Urrutia. Luego de convivir durante dos décadas, en 2014 al escritor y periodista le diagnosticaron Alzheimer y dos años más tarde, cuando todavía la enfermedad no era tan evidente, se casaron.

El triunfo de Maite Alberdi

Durante la pasada premiación de la 38° edición de los premios Goya, realizada en la Feria de Valladolid, en España, la directora chilena hizo historia. Esto al ser la primera mujer chilena en recibir el premio a Mejor Película Iberoamericana 

Al momento de recibir el galardón la cineasta expresó ante el público lo significativo de estar en ese escenario. Recordando en un inicio de su discurso la crisis que vive nuestro país.

«Chile estos días ha pasado por varios días de duelo nacional, y a mí La memoria infinita me ha enseñado distintas formas de vivir los duelos, personales y colectivos«, inició su discurso.

“Este año me ha tocado ver a la Paulina presentando la película en medio de su pérdida, conversando su dolor con el público y asumiendo un duelo compartido. Creo que de la misma forma enfrentó el Alzheimer, sin esconderse, hablando del tema, visibilizándolo y asumiendo que tenía que estar en el mundo”, continuó. 

«Su marido, Augusto, por su parte, decía que la forma de reconstituir la memoria colectiva no era desde las cifras ni desde la información, sino que desde la memoria emocional. Incluso cuando perdió la memoria siempre recordó sus dolores y sus amores»,  comaprtió.

«La memoria histórica se construye narrando y compartiendo el dolor. Muchas gracias, Paulina y Augusto, por tantas lecciones de amor», agregó para luego agradecer a todos quienes se vieron involucrados en el proceso de filmación y todos aquellos que la apoyaron.