La apuesta era ambiciosa y el resultado estuvo a la altura. Yandel llevó su formato sinfónico a la Quinta Vergara y logró lo que pocos: mantener al público de pie durante toda la presentación.
El repertorio fue directo a la nostalgia y al baile. “Rakata” y “Mayor Que Yo” encendieron los recuerdos del reggaetón clásico, mientras que “El Teléfono” confirmó que el artista sabe cómo dominar el escenario. Cada tema fue coreado con fuerza por una Quinta que no dejó de saltar.
La Quinta se transformó en una discoteca
El espectáculo sumó colaboraciones que elevaron la temperatura. Gadiel aportó potencia urbana, y Kidd Voodoo representó a la nueva generación chilena, generando un cruce generacional sobre el escenario. Además, Yandel intercambió palabras con Pablo Chill-E, destacando la influencia del movimiento local y marcando un momento de camaradería.
La fusión entre orquesta y beats urbanos dio un sello distintivo al show. Lejos de perder intensidad, el formato amplificó los clásicos y convirtió el anfiteatro en una verdadera discoteca masiva.
La respuesta fue contundente: Gaviota de Plata y Gaviota de Oro. Una noche que confirmó la vigencia del reggaetón y el poder de convocatoria de Yandel en el Festival de Viña.
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