El desgarrador recuerdo que sostuvo a Adriana Barrientos durante el asalto que sufrió en Las Condes
La modelo recordó el dramático episodio que vivió el fin de semana y confesó que, en medio del forcejeo con los delincuentes, solo pensó en reencontrarse con su perrita fallecida.
El violento portonazo que sufrió Adriana Barrientos en Las Condes dejó una profunda huella en la modelo. Aunque ya pasaron algunos días desde el asalto y su vehículo fue recuperado, la panelista reveló que lo más difícil fue enfrentar los segundos en que creyó que su vida podía terminar.
Durante una nueva edición de Zona de Estrellas, la «Leona» entregó detalles inéditos de cómo reaccionó cuando cinco delincuentes la interceptaron al salir de su casa.
Según relató, uno de sus primeros impulsos fue enfrentarlos. Incluso logró quitarle el arma a uno de los sujetos, aunque rápidamente descubrió que no era verdadera.
El desgarrador relato de Adriana Barrientos
«Me abren la puerta, me sacan, y cuando me sacan le quito el arma de fuego al que estaba ahí a mano. Le quito el arma de fuego y me doy cuenta de que es plástica, la tiro y empiezan a forcejear conmigo», recordó.
Pese a eso, explicó que el peligro seguía presente, ya que otros asaltantes continuaban apuntándole con pistolas cuya autenticidad nunca pudo comprobar.
«Habían dos que estaban con pistolas apuntándome en la cabeza. Esas otras dos pistolas desconozco si es que eran de juguete o eran de verdad. Seguramente alguna de las cinco pistolas era de verdad, pero no estoy segura cuál, la que yo tomé no era».
En medio de esa situación extrema, Barrientos aseguró que un solo pensamiento ocupó su mente: su perrita, fallecida hace ocho meses.
«Empecé un forcejeo, bien complicado, no quería rendirme. Yo dije ‘aquí no tengo nada que perder, porque si es que llega a pasar algo y si se llega a abrir fuego acá me espera mi gorda'».
La panelista reconoció que todavía no logra sobreponerse a esa pérdida y que sigue enfrentando un complejo proceso emocional.
«Cuando se acercan los cinco tipos yo de lo único que me acuerdo es de ella. Llevo ocho meses y todavía no consigo una vida sin ella. La gente dirá ‘esta niña está loca, está enferma’, sí estoy yendo al psicólogo, pero yo no sé vivir sin mi peluda, sin ella».
Finalmente, explicó que ese vínculo fue más fuerte que el miedo que sintió durante el asalto.
«Cuando me pasó esto yo dije pase lo que pase yo voy a ganar porque yo voy a estar con ella. Seguramente uno de ellos disparaba y yo, en el minuto en que dispara, iba a poder abrazar a la gorda y a esta hora iba a estar jugando con ella, con las palomas en el cielo».
Antes de cerrar su testimonio, dejó una frase que resumió el impacto emocional que todavía le provoca la muerte de su mascota.
«Entonces, no me importó. Porque si en ese minuto había que tomar una decisión yo prefería irme con ella a que quedarme».
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