Este martes 17 de febrero se celebra el Año Nuevo Chino 2026, que dará inicio al Año del Caballo de Fuego. Es una de las festividades más importantes del calendario lunar asiático, donde las personas suelen hacer rituales y tradiciones para atraer la buena suerte, prosperidad y bendecir los meses del año.
El caballo es, por naturaleza, un signo de fuego. Al combinar el año 2026 con este elemento, nos enfrentamos a lo que expertos llaman “un año de doble fuego”. Podrás potenciar la independencia y carisma.
Tradiciones y rituales para recibir el Año del Caballo
Existen diversas tradiciones que potencian esta festividad, tales como:
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Limpieza y preparación
Una de las tradiciones más importantes se debe hacer antes de que ocurra el nuevo año. Durante los días previos, se hace una limpieza profunda del hogar, de adentro hacia afuera.
El objetivo no es ordenar la casa, sino soltar energías estancadas, vínculos pasados y objetos cargados. Esta práctica busca llegar al nuevo año livianos, con espacio disponible para nuevas metas y oportunidades.
También se evita barrer o limpiar durante los primeros días, ya que se cree que podrías estar eliminando la buena suerte que recién llegó.
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El rojo y la protección
El color rojo es el protagonista del Año Nuevo Chino. Faroles, sobres, tiras decorativas y vestimenta de este color, según la tradición, protege y espanta las energías negativas.
La leyenda del espíritu Nian, una criatura que atemorizaba a las aldeas, explica el origen de esta costumbre. El rojo, el fuego y el ruido lo alejaban. De allí surgen los petardos, tambores y platillos, que aún forman parte central de los festejos.
El dorado suele acompañar al rojo, asociado a la riqueza y la abundancia.
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Sobres rojos
Otra tradición es la entrega de los «hong bao», sobres rojos con dinero que adultos regalan a los niños y personas mayores. El gesto busca transmitir prosperidad, protección y buenos deseos a las nuevas generaciones y a los mayores, reforzando la comunidad.
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Leones y dragones
El dragón está asociado a la lluvia y a la fertilidad de la tierra, la armonía y el trabajo colectivo. El león cumple un rol guardián que representa vitalidad y energía protectora.
Uno de los rituales centrales es el llamado “clavado de pupilas”, una ceremonia simbólica en la que se pintan los ojos del dragón o del león para “darle vida” antes de la danza. En la tradición cultural china, ese gesto marca el inicio del movimiento y la activación del ciclo festivo, como una forma de invocar buenos augurios para el año que comienza.
