26 Mar, 2026. 11:19 hrs

“Vivo en un infierno”: Las últimas palabras de Nicolás Zepeda tras ser condenado a cadena perpetua

Este jueves la justicia francesa entregó su veredicto, declarando al chileno como culpable por la desaparición y muerte de Narumi Kurosaki.


Nicolás Zepeda Con Cadena Perpetua
Agencia Uno

Esta semana se llevó a cabo el tercer juicio por la desaparición de la joven japonesa Narumi Kurosaki en 2016.

Tras intensos días, este jueves la justicia francesa entregó su veredicto, condenando al chileno Nicolás Zepeda a cadena perpetua por la muerte y desaparición de Kurosaki.

Era el tercer procedimiento penal, donde se volvió a analizar las circunstancias en las que se perdió el rastro de la japonesa, tras ser visitada por Zepeda en la residencia universitaria donde vivía Narumi en Bezansón.

Durante el transcurso del juicio, Zepeda reiteró en varias ocasiones que es inocente, y que no sabe lo que ocurrió con Narumi. La fiscalía francesa había pedido 30 años de cárcel.

“Yo no maté a Narumi”, fueron algunos de los últimos dichos de Nicolás Zepeda a prontas de ser declarado como el culpable y condenado a cadena perpetua.

Esto fue lo que dijo Nicolás Zepeda por caso Narumi

En tanto, estuvo presente en la sala de audiencias la familia de Narumi. Su madre y sus dos hermanas dieron un sincero testimonio ante el tribunal.

Por otra parte, el padre de Nicolás Zepeda confesó en calidad de testigo, diciendo que su hijo rechazó cuatro intentos de escapar de Chile, y reiteró sus dudas sobre la investigación que después de 10 años no han sabido con certeza qué le pasó a Narumi.

Zepeda relató nuevamente su inocencia y negó haber cometido el crimen. “Yo no maté a Narumi”, declaró.

“Amé sinceramente a Narumi, con todo mi corazón, con todos mis defectos, durante 10 años ha estado en mis pensamientos. Está conmigo. Vivo en un infierno sin saber qué pasó”, dijo Zepeda.

Nicolás Zepeda Junto A Narumi Kurosaki
Nicolás Zepeda Junto A Narumi Kurosaki

Las contradicciones de Zepeda por caso Narumi

A su vez, abordó las contradicciones de sus versiones anteriores, reconociendo que había faltado a la verdad, aunque defendió sus dichos.

“No estoy orgulloso de haber mentido”, aclaró, insistiendo en que eso no lo convierte en el culpable del delito.

También acusó ser injustamente señalado y que no es un criminal. “Me acusan de cometer un crimen horrible. No soy un criminal”, exclamó.

“Vivo en una pesadilla de arrepentimiento por haberla dejado, por no haberme quedado con ella”, cerró.

La fiscalía solicitó una pena de 30 años de cárcel, mientras la defensa pidió su absolución.


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